30/01/2026

La violencia en hospitales y la urgencia de una formación preventiva

Artículo

La violencia en hospitales y la urgencia de una formación preventiva

 

La violencia en los hospitales no se puede mirar como algo excepcional. No es solo un incidente aislado, sino una realidad que afecta a profesionales de todos los ámbitos, y muchas veces se asume con resignación o se ignora hasta que desaparece de la vista.

 

Pero no siempre estamos hablando de agresiones físicas. La violencia también puede ser mucho más sutil: insultos, amenazas verbales, exigencias desmesuradas, desconfianza constante, gestos de desprecio y actitudes pasivo-agresivas que desgastan al personal poco a poco. Muchos de estos incidentes ni siquiera se registran o comentan; simplemente se normalizan como parte del trabajo, cuando en realidad no debería ser así.

 

No hay vocación que justifique el miedo o el maltrato. Sin embargo, miles de profesionales de la salud —tanto clínicos como no clínicos— llegan cada día a su trabajo con una carga extra: además de atender a los pacientes, deben estar en alerta. No saben si esa jornada les bastará con hacer su trabajo bien o si tendrán que protegerse o llamar para continuar.

 

El sistema sanitario suele estar sometido a una presión constante. Una larga espera, información mal explicada, una experiencia previa negativa o un cambio en el criterio clínico pueden convertirse en detonantes de conflictos cuando las personas están emocionalmente vulnerables. La frustración, el miedo y la ansiedad tienen que descargarse en alguien. Y generalmente, ese alguien es quien está más cerca en ese momento: los profesionales de la salud.

 

El problema está en que la respuesta institucional llega tarde. Se refuerza la seguridad con cámaras y protocolos, y se llenan los pasillos de carteles recordando que las agresiones no son aceptables. Son medidas necesarias pero reactivas; Aparecen cuando ya ha estallado el conflicto. Prevenir requiere otra perspectiva: exige anticipación y formación.

 

Los que cuidan también deben ser cuidados

 

Hablar de formación preventiva no significa pedir a los profesionales que "aguanten más" o que manejen mejores situaciones que no deberían existir. No basta con una charla ocasional atención de al cliente o una sesión genérica sobre gestión emocional. La formación eficaz es aquella que conecta con la realidad del día a día en el hospital. Debe ayudar a identificar señales tempranas de tensión, comunicar claramente en situaciones difíciles y tener conversaciones complicadas sin escalar el conflicto.

 

También debe enseñar a reconocer cuándo uno mismo está al límite y necesita apoyo. Y esta formación tiene que incluir a todo el personal, no solo a los clínicos. La violencia también afecta a quienes trabajan en admisión, limpieza, transporte de pacientes y gestión administrativa.

 

Todos son parte del proceso asistencial y enfrentan emociones intensas y demandas que superan sus funciones. Seguir pensando que hay diferentes categorías de profesionales dentro del hospital es un error que debilita el sistema. Un entorno seguro para los pacientes solo puede surgir cuando todo el equipo se siente preparado, apoyado y valorado.

 

Faro EdTech: formar para cuidar sin miedo

 

En Faro EdTech creemos en una formación que trascienda lo técnico y las métricas frías. Formar también implica aprender a sostenerse mutuamente, gestionar situaciones difíciles y cuidar sin miedo incluso bajo presión alta. Apostamos por una formación realista y humana que no idealiza ni infantiliza; Queremos acompañar realmente al personal. Porque cuidar no debería significar resistir en silencio. Cuidar es crear espacios donde el respeto y la seguridad emocional sean posibles incluso en los momentos más difíciles. Y eso también se aprende hoy en día.

Logo Faro EdTech Política de privacidad Aviso legal Política de cookies